Test de compréhension écrite DELE C1

Une épreuve d’entraînement complète pour la compréhension écrite du DELE C1, avec les cinq types de tâches que vous rencontrerez à l’examen. Répondez, cliquez sur Vérifier mes réponses et lisez pourquoi chaque réponse est la bonne.

Comment fonctionne ce test d’entraînement

  • 40 questions en cinq tâches. L’épreuve officielle compte 40 questions et dure 90 minutes.
  • Environ 90 minutes si vous voulez le même rythme qu’à l’examen. Le chronomètre est facultatif et ne vous arrête jamais.
  • Gratuit et privé. Rien de ce que vous répondez n’est enregistré ni envoyé.

Ce modèle d’entraînement original a été rédigé par Delesiele d’après le format publié du DELE C1, tel que nous le comprenons. Ce n’est pas un examen officiel de l’Instituto Cervantes et un score obtenu ici ne prédit pas votre résultat. L’ordre des tâches et la longueur de certains textes peuvent différer de l’examen réel.

0/40 réponses

Tâche 1 : lisez un texte et répondez à six questions

Lisez le texte et choisissez la meilleure réponse (a, b ou c).

El renacer silencioso de las ciudades intermedias

Durante décadas, el destino de quienes aspiraban a prosperar profesionalmente parecía escrito de antemano: había que emigrar a la gran urbe, por más que ello supusiera resignarse a alquileres desorbitados y a una existencia atropellada. Sin embargo, la generalización del teletrabajo ha trastocado ese guion, abriendo la puerta a un fenómeno que algunos urbanistas no dudan en calificar de revolución silenciosa: el repliegue hacia ciudades medianas, antaño relegadas al olvido demográfico.

Resulta revelador comprobar cómo localidades que durante años vieron marcharse a su población más joven están experimentando ahora un repunte inesperado. No se trata de un regreso nostálgico, sino de una decisión eminentemente práctica: quien puede desempeñar su labor desde cualquier rincón con una conexión decente ya no está dispuesto a sacrificar calidad de vida en aras de una proximidad laboral que ha dejado de ser imprescindible.

Este trasvase, con todo, no está exento de contradicciones. Mientras los ayuntamientos de estas ciudades celebran la llegada de nuevos contribuyentes y la reactivación del comercio local, los vecinos de toda la vida observan con creciente inquietud cómo el precio de la vivienda se encarece a un ritmo que sus salarios locales no pueden sufragar. Se reproduce, a menor escala, la misma lógica expulsiva que estos recién llegados pretendían dejar atrás.

Además, conviene no idealizar en exceso este proceso, pues dista mucho de ser homogéneo. Son sobre todo profesionales cualificados, con empleos vinculados al sector servicios o a la economía digital, quienes pueden permitirse semejante traslado. Para buena parte de la población activa, atada a sectores que exigen presencia física, la movilidad geográfica continúa siendo tan inalcanzable como lo fue siempre.

Las administraciones locales, conscientes de la oportunidad que se les presenta, han comenzado a diseñar incentivos específicos: desgravaciones fiscales, ayudas al alquiler o la habilitación de espacios de trabajo colaborativo en edificios históricos que llevaban lustros desocupados. Se trata, en definitiva, de competir por un capital humano que, hasta hace bien poco, ni siquiera contemplaban como posible.

Cabe preguntarse, no obstante, si esta tendencia resistirá el paso del tiempo o si quedará reducida a una anécdota pasajera ligada a circunstancias excepcionales. Lo cierto es que, más allá de cómo evolucione, ha bastado para que numerosas ciudades que parecían condenadas al estancamiento recuperen algo que llevaban tiempo sin experimentar: la sensación, tan esquiva como valiosa, de tener por delante un futuro por escribir.

1 ¿Cuál es la idea principal que se desprende del texto?
2 Según el texto, ¿qué motiva principalmente a las personas a trasladarse a ciudades medianas?
3 ¿Qué problema señala el texto en relación con los habitantes originarios de las ciudades medianas?
4 ¿Qué se puede inferir sobre quienes trabajan en sectores que requieren presencia física?
5 ¿Qué actitud adopta el autor respecto a la magnitud del fenómeno descrito?
6 ¿Qué tipo de medidas menciona el texto que están adoptando las administraciones locales?

Tâche 2 : lisez un texte d’opinion et répondez à six questions

Lisez le texte et choisissez la meilleure réponse (a, b ou c).

Recordar sin memorizar

Vivimos rodeados de aparatos que custodian cada fotografía, cada mensaje y cada dato relevante de nuestra existencia, hasta el punto de que apenas nos tomamos la molestia de retener en la mente aquello que, con solo pulsar una pantalla, podemos recuperar de inmediato. Esta externalización de la memoria, lejos de ser un fenómeno anecdótico, constituye una transformación profunda en la manera en que los seres humanos nos relacionamos con nuestro propio pasado y, por extensión, con nuestra identidad.

Resulta paradójico que, disponiendo de una capacidad de almacenamiento sin precedentes, suframos una especie de atrofia de las facultades mnemotécnicas que nuestros antepasados cultivaban con esmero. Quien confía ciegamente en que el teléfono recordará por él un cumpleaños, una dirección o un número de teléfono acaba por desentrenar aquellos músculos cognitivos que antaño se ejercitaban a diario. No se trata de añorar un pasado idealizado, sino de advertir que toda herramienta que nos libera de un esfuerzo también nos despoja de una destreza.

Ahora bien, sería injusto reducir esta cuestión a una mera decadencia intelectual. Convendría reconocer que la memoria digital nos permite conservar vestigios de nuestra cotidianidad que antes se desvanecían sin remedio: conversaciones, instantáneas, borradores de ideas que, de otro modo, se habrían perdido en el olvido. El problema no reside en el archivo en sí, sino en la ilusión de que archivar equivale a recordar, cuando en realidad son procesos de naturaleza bien distinta.

Cabe preguntarse, además, si esta acumulación desmedida de recuerdos ajenos a nuestra mente no estará modificando sutilmente nuestra manera de vivir el presente. Fotografiar un atardecer para no olvidarlo puede, paradójicamente, impedir que lo contemplemos con la atención que merece, pues la cámara se interpone entre la experiencia y quien la vive, convirtiendo el instante en un mero objeto susceptible de ser revisado después, nunca del todo sentido mientras ocurre.

Por otro lado, quienes defienden estas tecnologías argumentan, no sin razón, que la memoria humana jamás fue fiable del todo, dado que resulta selectiva, maleable y propensa a la distorsión con el paso del tiempo. Desde esta perspectiva, delegar en un dispositivo externo no supondría una renuncia, sino una suerte de complemento razonable ante las limitaciones inherentes a nuestra propia mente.

En definitiva, convendría aspirar a un equilibrio en el que la tecnología actúe como auxiliar y no como sustituto, de manera que sigamos ejercitando la memoria mientras aprovechamos, con prudencia, las ventajas que nos brindan estos dispositivos tan presentes en nuestra vida cotidiana.

1 ¿Cuál de las siguientes afirmaciones resume mejor la idea central del texto?
2 Según el autor, ¿qué consecuencia tiene depender del teléfono para recordar datos cotidianos?
3 ¿Qué matiz introduce el autor al hablar de la conservación de recuerdos mediante dispositivos digitales?
4 ¿Qué se puede inferir del ejemplo sobre fotografiar un atardecer?
5 ¿Qué argumento presentan quienes defienden el uso de dispositivos como apoyo a la memoria, según el texto?
6 ¿Cuál es la actitud del autor respecto al uso de la tecnología para gestionar los recuerdos?

Tâche 3 : remettez six phrases dans un texte

Six phrases ont été retirées du texte. Lisez les huit phrases proposées ci-dessous et choisissez celle qui convient à chaque trou. Il y a deux phrases en trop dont vous n’avez pas besoin.

El renacer silencioso del taller

Durante décadas, el relato dominante auguraba la desaparición irremediable de los oficios manuales, arrinconados por la automatización y por un mercado que premiaba la producción masiva. Sin embargo, en los últimos años ha emergido una tendencia que desmiente aquel pronóstico con una contundencia inesperada.

En ciudades como Barcelona, Lisboa o Ciudad de México han proliferado talleres de encuadernación, cerámica o ebanistería regentados por jóvenes que abandonaron carreras convencionales. Esta reconversión profesional, lejos de ser anecdótica, constituye un síntoma revelador de un malestar más profundo con la precariedad del empleo digital.

Los motivos que explican este resurgir son variados y se entrelazan de manera compleja. A ello se suma una creciente desconfianza hacia lo desechable, que ha empujado a numerosos consumidores a valorar objetos pensados para perdurar.

No obstante, sería ingenuo idealizar este fenómeno sin matizarlo. Quienes se dedican a estos oficios deben, por tanto, combinar la destreza manual con competencias digitales que hace apenas una generación resultaban impensables en su gremio.

Las instituciones públicas, conscientes del potencial económico y simbólico de este sector, han comenzado a implicarse activamente. Tales iniciativas buscan garantizar que el oficio no se extinga por falta de relevo generacional, sino que se transmita de manera sostenida.

El impacto territorial de esta revitalización tampoco debe subestimarse, pues trasciende lo meramente productivo. De este modo, el taller artesanal recupera su antigua función como espacio de encuentro y cohesión social.

Así pues, lejos de tratarse de una moda pasajera o de un simple capricho nostálgico, el auge artesanal parece responder a una reconfiguración genuina de nuestras prioridades colectivas como sociedad.

Phrases à choisir

  • aNumerosos ayuntamientos han puesto en marcha programas de becas y escuelas-taller destinados a formar a nuevos artesanos.
  • bMuchos abandonaron puestos estables en el sector servicios para dedicarse a un aprendizaje lento y exigente.
  • cPor un lado, influye el hartazgo ante trabajos que resultan abstractos y carentes de sentido tangible.
  • dEn pequeñas localidades rurales, estos oficios han contribuido a frenar el despoblamiento y a reactivar el comercio local.
  • eEl mercado artesanal exige también dominar plataformas digitales y estrategias de comunicación para llegar a un público exigente.
  • fLas cadenas de montaje y la robótica parecían condenar a los artesanos a convertirse en meras piezas de museo.
  • gDicha competencia resultaba, en aquel contexto, poco rentable frente a los costes de la fabricación industrial.
  • hLas exportaciones de productos manufacturados crecieron considerablemente durante aquella década de expansión económica.

Tâche 4 : associez huit énoncés à six textes

Lisez les six textes. Pour chaque énoncé, choisissez le texte qui lui correspond (de A à F). Un texte peut correspondre à plusieurs énoncés.

A La atención fragmentada

Quienes nos dedicamos a la neurociencia cognitiva llevamos años constatando un fenómeno inquietante: la lectura en pantalla propicia un procesamiento más superficial de la información que el que exige el papel. El cerebro, acostumbrado a saltar de un enlace a otro, a recibir notificaciones mientras lee y a escanear párrafos en busca de palabras clave, va perdiendo esa capacidad de inmersión sostenida que requiere, por ejemplo, una novela extensa. No se trata de que el soporte digital sea intrínsecamente nocivo, sino de que su diseño favorece la dispersión. Los estudios con seguimiento ocular revelan que, en internet, tendemos a leer en forma de «F», fijándonos en las primeras líneas y descendiendo cada vez con menor detenimiento. Esto no implica que debamos demonizar las pantallas, sino que conviene ser conscientes de que ciertos formatos exigen un entrenamiento específico de la concentración, pues, de lo contrario, corremos el riesgo de convertirnos en lectores veloces pero incapaces de profundizar.

B Carta a mi hija sobre los libros electrónicos

Querida Elena: me preguntabas el otro día por qué sigo comprando libros de papel pudiendo llevar una biblioteca entera en el bolsillo. No es nostalgia, aunque algo de eso también hay. Es que necesito subrayar, doblar esquinas, oler las páginas amarillentas de los libros antiguos que heredé de tu abuelo. El lector electrónico me resulta frío, aséptico, como si la lectura se redujera a un mero trámite de consumo de contenidos. Reconozco, eso sí, que cuando viajo agradezco no cargar con media docena de volúmenes, y que la posibilidad de ajustar el tamaño de letra ha sido una bendición para mi vista cansada. No pretendo convencerte de nada, cada generación encuentra su propio modo de relacionarse con las historias, pero quería que supieras que, para mí, el tacto del papel forma parte indisociable del placer de leer, y dudo que jamás renuncie a él del todo.

C Encuesta entre jóvenes universitarios

El estudio, realizado entre más de dos mil estudiantes de grado, arroja datos reveladores sobre los hábitos lectores de la generación que ha crecido con un teléfono inteligente entre las manos. Un setenta por ciento afirma leer a diario, aunque la mayor parte de ese consumo corresponde a mensajería instantánea, redes sociales y artículos breves, no a libros completos. Resulta llamativo que casi la mitad reconozca haber abandonado la lectura de una novela por resultarle «demasiado lenta», mientras que valoran positivamente los audiolibros y los podcasts narrativos, a los que dedican de media más de tres horas semanales. Los investigadores concluyen que no cabe hablar de una generación que lea menos, sino de una que lee de otra manera, privilegiando formatos fragmentarios, multimodales y compatibles con otras tareas simultáneas. Esta transformación plantea un desafío evidente para las instituciones educativas, que deberán repensar cómo fomentar la lectura profunda sin desdeñar las nuevas prácticas.

D El libro interactivo que reinventó mi oficio

Llevo quince años diseñando aplicaciones narrativas para niños y, lejos de lamentar la llegada de las pantallas, he encontrado en ellas un terreno fértil para experimentar con la narrativa. Nuestros productos incorporan ilustraciones animadas, sonidos ambientales y pequeñas decisiones que el lector infantil puede tomar, de modo que la historia se bifurca según sus elecciones. Lejos de empobrecer la experiencia, considero que estas herramientas democratizan el acceso a relatos que, de otro modo, resultarían inaccesibles para quienes tienen dificultades de lectura, pues el apoyo sonoro y visual facilita la comprensión. Cierto es que algunos pedagogos nos acusan de fomentar la pasividad, de convertir al niño en espectador antes que en lector; sin embargo, mi experiencia con miles de usuarios me demuestra lo contrario: muchos de ellos acaban reclamando después la versión impresa del cuento, movidos por la curiosidad que despertó la aplicación. El formato, a mi juicio, no determina por sí solo la calidad del vínculo que se establece con la historia.

E Crónica de una librería de barrio

Hace una década, cuando los pronósticos auguraban la desaparición inminente de las librerías físicas ante el avance imparable de lo digital, decidimos, contra todo pronóstico, abrir este pequeño local en una calle poco transitada. Hoy, quince años después, seguimos aquí, y no porque hayamos ignorado la transformación del sector, sino porque hemos sabido convertir la tienda en un espacio de encuentro que el formato electrónico difícilmente puede replicar. Organizamos clubes de lectura, presentaciones de autores noveles y talleres de escritura creativa que atraen tanto a jubilados como a adolescentes. Observamos, además, un fenómeno curioso: muchos clientes que descubrieron un libro gracias a una recomendación en redes sociales acaban viniendo a comprarlo en papel, como si necesitaran materializar aquello que primero conocieron en la pantalla. Esta convivencia, lejos de resultarnos amenazante, nos ha enseñado que lo digital y lo físico pueden complementarse en lugar de excluirse mutuamente.

F Columna de opinión: elogio de la lentitud

Vivimos sometidos a una tiranía silenciosa: la de la inmediatez. Se nos exige opinar sobre un artículo antes de haberlo terminado, compartir titulares sin haber leído el cuerpo de la noticia, acumular reseñas de libros que apenas hemos hojeado. En este contexto, defender la lectura pausada, aquella que exige detenerse, releer un párrafo, cerrar los ojos para asimilar una idea compleja, se ha convertido casi en un acto de resistencia. No pretendo caer en el discurso fácil de culpar a la tecnología de todos nuestros males, pues sería ingenuo ignorar las posibilidades extraordinarias que ofrece el acceso instantáneo al conocimiento. Lo que reivindico es la necesidad de recuperar ciertos ritmos, de permitirnos el lujo del tedio, de aburrirnos lo suficiente como para que la mente profundice en lugar de dispersarse. Quizá la verdadera alfabetización del siglo veintiuno consista, precisamente, en saber elegir cuándo conviene la rapidez y cuándo, en cambio, merece la pena demorarse.

1 ¿En qué texto se explica que el cerebro adopta un patrón visual específico al leer contenidos en línea?
2 ¿Quién confiesa que ciertos aspectos prácticos de los dispositivos electrónicos le resultan útiles, aunque prefiere el papel por razones sentimentales y sensoriales?
3 ¿En qué texto se concluye que los jóvenes no leen menos que antes, sino que lo hacen de un modo distinto, con formatos más cortos y variados?
4 ¿Quién defiende que las aplicaciones narrativas pueden despertar posteriormente el interés por la versión impresa de una historia?
5 ¿En qué texto se relata que un negocio tradicional ha logrado sobrevivir gracias a actividades que generan comunidad en torno a los libros?
6 ¿Qué texto reivindica la importancia de aburrirse y detenerse para favorecer una comprensión más profunda?
7 ¿En qué texto se señala que algunos clientes compran físicamente libros que descubrieron primero en plataformas digitales?
8 ¿Quién sostiene que el diseño de los entornos digitales, más que la tecnología en sí misma, es lo que dificulta la concentración prolongada?

Tâche 5 : complétez un texte avec les bons mots

Choisissez l’option (a, b ou c) qui complète correctement chacun des quatorze trous.

El valor olvidado de no hacer nada

Durante décadas, el aburrimiento ha sido considerado un estado evitar a toda costa, una especie de vacío incómodo que había que colmar con cualquier distracción disponible. Sin embargo, diversos estudios recientes sugieren que esa sensación de hastío, lejos de ser un enemigo, cumple una función esencial para la mente, permite que el cerebro reorganice ideas y active la creatividad de un modo que la estimulación constante jamás conseguiría.

Vivimos en una era en cualquier momento de ocio se llena de inmediato con el teléfono móvil, de manera que apenas queda espacio para que el pensamiento divague libremente. Los investigadores insisten en que la mente descanse de verdad, resulta imprescindible tolerar ciertos lapsos de inactividad, por incómodos que al principio puedan resultar. No es casual que muchas de las mejores ideas surjan precisamente cuando menos se las busca.

Aunque parezca contradictorio, varios experimentos han demostrado que las personas sometidas a tareas monótonas acaban generando soluciones más originales que aquellas que permanecen continuamente ocupadas. El aburrimiento, lejos de paralizar, empuja al cerebro buscar estímulos internos, y es ahí donde florece buena parte del pensamiento asociativo que da lugar a la innovación. No creemos que esta capacidad algo exclusivo de mentes privilegiadas, sino un mecanismo al alcance de cualquiera.

Conviene, , distinguir entre el tedio prolongado y perjudicial y esos breves intervalos de desconexión que resultan tan fértiles. Nadie defiende la apatía crónica, pero sí conviene reivindicar pequeñas dosis de aburrimiento contrapeso a la hiperconexión actual. Renunciar por completo a estos paréntesis vacíos equivale, en cierto modo, a privarse de un recurso cognitivo valioso que llevamos incorporado desde siempre.

Por todo ello, quienes se de educar a las nuevas generaciones deberían plantearse si no estamos, sin darnos cuenta, a los niños de un bien tan escaso como necesario. Educar en la tolerancia al aburrimiento, lejos de ser una renuncia, podría convertirse en una herramienta pedagógica de primer orden. Quizá haya llegado el momento de despojarnos de los antiguos y empezar a mirar el tedio con otros ojos, aceptando que, resulte extraño, el hastío puede ser el origen silencioso de nuestras mejores ocurrencias. Solo falta que un poco de paciencia para descubrirlo.

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